La pequeña burguesía urbana —comerciantes y profesionales formados mayoritariamente en universidades públicas, en especial en la Universidad Nacional de La Plata— encontró en los comités radicales bonaerenses un ámbito natural de militancia, articulado tanto en oposición al peronismo como en sintonía con las asociaciones empresarias (rurales y comerciales) y los colegios profesionales².
En un escenario aún provisorio, el radicalismo bonaerense atraviesa hoy una crisis de identidad frente a la irrupción de una nueva ultraderecha de matriz libertaria, que parece disputar —y en buena medida capturar— su base electoral tradicional³.
El cambio que se observa es más cualitativo que cuantitativo, y precisamente allí radica la preocupación de los herederos políticos de Alem e Yrigoyen. No se trata solo de porcentajes electorales, sino de un corrimiento ideológico profundo.
El proceso en curso puede interpretarse como una suerte de sinceramiento de las posiciones más reaccionarias de amplios sectores medios. Aquello que antes se pensaba y se decía en voz baja, hoy se expresa sin complejos, y no pocas veces con un tono de abierto resentimiento.
La nueva política exhibe, por un lado, la virtud de una brutal sinceridad; pero, por otro, el drama inhumano de la fragmentación social y la estigmatización de “los otros”.
Convencidos de que su base electoral ya no les permite siquiera aproximarse al peronismo ni a otros espacios progresistas, los dirigentes radicales enfrentan una disyuntiva clara: o profundizan un corrimiento explícito hacia posiciones de derecha para retener votos⁴, o asumen el riesgo de prolongar el languidecimiento evidenciado en los ensayos electorales de 2025.
Notas del autor:
(1) En el conurbano bonaerense, salvo aisladas excepciones, el radicalismo carece de peso significativo.
(2) Durante lo que va del siglo, en Trenque Lauquen coexistieron dos hermanos conduciendo la Municipalidad y el Comité local; siendo ellos a su vez parientes cercanos de otras personas que encabezaron la Cámara de Comercio y la Sociedad Rural. El bloque oficialista del Concejo Deliberante contó con la participación de dos expresidentes ruralistas. Ese mismo sector aportó, más recientemente, a la presidencia de CARBAP, entidad de segundo grado que el siglo pasado tuvo entre sus filas a quien fuera el último gobernador durante la última dictadura militar. Las composiciones de los consejos directivos de los colegios profesionales muestran amplia participación de dirigentes o adherentes al radicalismo.
(3) El análisis comparado de los resultados electorales locales de 2021, 2023 y 2025 en los distritos de la región permite observar que los porcentajes del peronismo se mantienen relativamente estables, mientras que resulta evidente una migración de votos radicales hacia las listas libertarias, aun frente a la pérdida de calidad de los candidatos presentados (ver https://www.juntaelectoral.gba.gov.ar/mapa-provincia-bsas.php).
(4) La derechización del radicalismo, precipitada con la alianza Cambiemos en 2015, ha permitido conservar ciertos territorios, como Mendoza o Corrientes.
Nota al margen. Podrá preguntarse el lector qué hace “este peroncho” analizando al radicalismo. La respuesta es múltiple: primero, porque tuve ganas; luego, porque es saludable tomar distancia por un rato de nuestros propios conflictos; y, finalmente, por la curiosidad ante la deriva de un partido centenario, de tradición reformista, convertido en furgón de cola del conservadurismo hasta su aparente desplazamiento —todavía en desarrollo— por la nueva ultraderecha libertaria.
