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INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y SISTEMA EDUCATIVO

 Carreras que cambian, saberes que envejecen

        La irrupción de la inteligencia artificial y de otras tecnologías emergentes está provocando una transformación mundial con efectos sobre prácticamente todos los aspectos de la actividad humana. La economía, el trabajo, la producción y la educación ya están siendo alcanzados por cambios cuya profundidad todavía resulta difícil dimensionar.

Algunos comparan este proceso con una nueva revolución industrial. Otros sostienen que sus consecuencias podrían ser incluso mayores, principalmente porque las innovaciones actuales se expanden con una velocidad desconocida en transformaciones tecnológicas anteriores.

No sabemos con precisión cuántos empleos desaparecerán, cuántos serán creados ni cuáles serán las profesiones más demandadas dentro de diez años. Pero parece claro que una parte importante de las tareas que hoy realizan las personas será automatizada, asistida o profundamente modificada.

Esto no significa necesariamente que vayan a desaparecer los abogados, contadores, programadores, traductores, diseñadores o ingenieros. Pero muchas de las tareas que tradicionalmente justificaban su intervención podrán realizarse mediante herramientas automáticas, en menos tiempo y a menor costo.

Por eso, algunas calificaciones que hasta hace apenas un lustro eran presentadas como garantía de un “gran futuro” ya están siendo revisadas. La programación informática, los servicios financieros, la traducción, el diseño, la atención al cliente y numerosas tareas jurídicas y administrativas se encuentran entre las actividades más expuestas.

El problema no consiste únicamente en elegir correctamente una carrera. También existe el riesgo de que parte del conocimiento adquirido al comenzar los estudios haya perdido vigencia al momento de la graduación.


El caso chino

      China parece haber tomado nota de esta situación. Entre 2021 y 2025, sus universidades eliminaron o suspendieron alrededor de 12.200 programas de grado y crearon otros 10.200. La reorganización alcanzó a más del 30 % de la oferta universitaria del país.

Las reducciones se concentraron principalmente en programas de artes, humanidades, idiomas y administración considerados saturados o escasamente vinculados con las nuevas necesidades laborales y productivas. Paralelamente, comenzaron a crecer las especialidades relacionadas con inteligencia artificial, robótica y semiconductores.

        Sin embargo, esas decisiones estan siendo cuestionadas por amplios sectores, en tanto podrían ser apresuradas o equivocadas.

Esto no significa que la Argentina deba copiar el modelo chino ni que las humanidades, las ciencias sociales o las carreras tradicionales hayan dejado de ser valiosas. Subordinar toda la educación a las demandas inmediatas del mercado sería tan equivocado como ignorar las transformaciones que ya están ocurriendo.

La universidad debe producir conocimiento, desarrollar pensamiento crítico, promover la investigación y formar ciudadanos. Pero tampoco puede permanecer indiferente frente a la pérdida de vigencia de determinados contenidos, la saturación de algunas orientaciones o la aparición de nuevas competencias profesionales.


Revisar qué y cómo se enseña

     La discusión educativa no puede resolverse agregando una materia denominada “Inteligencia Artificial” dentro de programas que permanecen intactos. Lo que está en cuestión es más profundo: qué conocimientos vale la pena enseñar, cuáles pueden delegarse a las máquinas y qué capacidades deberán conservar y fortalecer las personas.

Esta revisión involucra a todos los niveles educativos. En la escuela deberán reforzarse la comprensión lectora, el razonamiento lógico, la creatividad, la capacidad de argumentar y el juicio crítico. En la formación técnica y universitaria será necesario integrar los conocimientos específicos de cada disciplina con competencias digitales, interpretación de datos y manejo responsable de herramientas automatizadas.

También deberán modificarse las formas de enseñar y evaluar. Cuando una aplicación puede redactar, traducir, programar o resumir en pocos segundos, la memorización pierde parte de su centralidad. En cambio, adquieren mayor importancia la capacidad de formular buenas preguntas, detectar errores, comprender contextos, relacionar saberes y asumir responsabilidad por las decisiones adoptadas.

La pregunta, entonces, ya no es solamente qué carrera conviene estudiar. También debemos preguntarnos qué clase de profesional podrá seguir siendo útil en un mundo donde casi todos tendrán acceso a las mismas herramientas tecnológicas.


Discusiones urgentes

     Existe una comprensible desorientación entre educadores, padres, estudiantes y orientadores vocacionales. Recomendar hoy una carrera universitaria exige admitir que nadie conoce con certeza cómo será ejercida dentro de diez o quince años.

Pero la incertidumbre no puede justificar la inmovilidad. Las universidades, los institutos técnicos, las autoridades educativas y los consejos profesionales deberían comenzar una revisión permanente de sus carreras y contenidos. No para perseguir cada novedad tecnológica ni para clausurar apresuradamente disciplinas tradicionales, sino para evitar que los estudiantes inviertan años en adquirir competencias que podrían perder rápidamente su utilidad.

Durante mucho tiempo imaginamos la vida profesional como una secuencia estable: estudiar una carrera, obtener un título, ejercer una profesión y jubilarse dentro de ella. Ese modelo está perdiendo vigencia. La formación deberá ser más flexible, interdisciplinaria y continua.

Tal vez no podamos anticipar cuáles serán exactamente las profesiones del futuro. Pero sí podemos preparar personas capaces de aprender, desaprender y volver a aprender durante toda su vida.

La transformación ya comenzó. La educación no puede limitarse a observarla. Es un tema para ocuparse, ahora.

La educación técnica de fiesta: cien años de historia en Trenque Lauquen

   La Escuela de Educación Secundaria Técnica N.º 1 (E.E.S.T. N.º 1) de Trenque Lauquen se prepara para celebrar su centenario con una serie de actos y actividades programadas para los días 19 y 20 de junio de 2025. La institución, fundada el 15 de junio de 1925, fue la primera escuela secundaria del distrito y constituye un emblema de la educación técnica en la provincia de Buenos Aires.

   La historia de la escuela comenzó el 18 de junio de 1925, cuando abrió sus puertas en un edificio municipal ubicado en la esquina de las calles San Martín y Juan José Paso. Su primer director fue Andrés Nicolás Beraldo, quien encabezó la institución durante sus primeros seis años. El plantel docente inicial incluyó especialistas en carpintería, herrería, mecánica y dibujo técnico, consolidando desde sus orígenes un fuerte perfil técnico y profesional.

   Desde entonces, la institución atravesó diversas etapas y cambios de denominación: entre 1925 y 1943 fue la "Escuela de Artes y Oficios de la Nación", con ciclos de tres años dedicados a la formación en oficios. Luego se transformó en la "Escuela Técnica de Oficios" (1943-1948), ampliando sus estudios a seis años. De 1948 a 1961 adoptó el nombre de "Escuela Industrial de la Nación", y en 1961 pasó a llamarse Escuela Nacional de Educación Técnica N.º 1 "Campañas al Desierto" (E.N.E.T. N.º 1). Finalmente, con la reforma educativa, adquirió su actual denominación.

   En sus primeros años, la matrícula estaba compuesta exclusivamente por varones, pero en 1969 se incorporaron mujeres, marcando el inicio de una etapa inclusiva que perdura hasta hoy. Actualmente, la escuela ofrece especialidades en Técnico Mecánico y Maestro Mayor de Obras, además de cursos nocturnos en electricidad, reparación de radio y televisión, y dibujo técnico.

   A lo largo de su historia, la E.E.S.T. N.º 1 se ha destacado por su participación en olimpiadas técnicas, ferias de ciencias, proyectos solidarios y programas de pasantías en empresas y organismos públicos. Desde 1996, cuenta además con una residencia estudiantil que funciona como albergue para estudiantes del ámbito rural, ubicada a una cuadra del edificio principal.

   Hoy, la escuela continúa siendo un referente de la educación técnica, integrando saberes tradicionales con tecnologías modernas y fomentando el compromiso con la comunidad. Su legado refleja la evolución de la enseñanza técnica en Argentina a lo largo de un siglo.

   Para conmemorar los 100 años de vida institucional, una comisión organizadora compuesta por exalumnos, docentes y autoridades está planificando los festejos, que se llevarán a cabo los días 19 y 20 de junio de 2025. Además, el senador provincial Walter Torchio, representante de la Cuarta Sección Electoral, presentó un proyecto de declaración en la Legislatura bonaerense para adherir a esta celebración, que reunirá a generaciones de estudiantes y educadores en un emotivo homenaje a la historia y el futuro de la educación técnica en Trenque Lauquen.

El juego que enseña a vivir: Ajedrez en educación y reinserción

   Diversas investigaciones han destacado los efectos positivos del ajedrez en el funcionamiento cerebral. Este juego obliga a los jugadores a recordar movimientos previos, analizar estrategias y prever las respuestas del adversario. En un mundo donde la capacidad de atención es cada vez más limitada, el ajedrez se presenta como un excelente entrenamiento para mejorar la concentración. Aunque pueda parecer un juego rígido, el ajedrez constituye un espacio ideal para la creatividad. Cada partida exige planificar movimientos futuros, evaluar múltiples escenarios y anticipar las jugadas del oponente, habilidades fundamentales no solo en el ajedrez, sino también en la vida cotidiana.

  Desde esta perspectiva, la incorporación del ajedrez en instituciones públicas puede ser una herramienta valiosa de inclusión, que promueva el aprendizaje significativo de contenidos y la articulación de diversos sistemas de lenguaje.

El ajedrez como herramienta educativa y de inclusión social

  Los educadores coinciden en que la memoria, la imaginación y la visualización son pilares fundamentales para el aprendizaje en la infancia. En 1995, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) recomendó su inclusión en los niveles primario y secundario en todos los países miembros. Sin embargo, en la Argentina, aún no forma parte de la Ley Nacional de Educación, por lo que su enseñanza es sui generis y depende del interés de cada provincia, sin una valoración uniforme de su potencial pedagógico.

   En este contexto, cabe destacar antecedentes como los lineamientos sobre “Ajedrez Educativo” difundidos en 2022 por la Dirección de Políticas Socioeducativas de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires.

   En el plano internacional, merece especial atención la Declaración de 2012 del Parlamento Europeo, mediante la cual se instó a la Comisión Europea y a los Estados miembros a apoyar la introducción del ajedrez en los sistemas educativos, por considerarlo un medio eficaz para que los niños desarrollen "la creatividad, la intuición y la memoria". En España, el reconocido periodista especializado Leontxo García escribía en 2015, en el diario El País, que “el ajedrez como asignatura es desde hoy uno de los poquísimos asuntos que concitan el acuerdo unánime de los partidos políticos españoles”.

   Mientras se debate sobre su inclusión como materia curricular o extracurricular, sobre su carácter obligatorio u optativo, sobre la edad ideal de inicio o el perfil idóneo del instructor (entre la pedagogía del docente y el conocimiento del ajedrecista), lo cierto es que su incorporación a los programas escolares sigue postergándose.

El ajedrez tras las rejas, una mirada integral

 En cuanto al uso del ajedrez en contextos penitenciarios, se ha demostrado que varios de sus beneficios coinciden con necesidades centrales en dichos entornos. Además de mejorar la toma de decisiones, el pensamiento estratégico y la concentración, el ajedrez fomenta la resolución de problemas sin violencia, al exigir planificación y anticipación de consecuencias. Asimismo, ayuda a reducir la impulsividad, enseña a manejar la frustración (por ejemplo, al perder una partida) y promueve la empatía, al invitar a los jugadores a “ponerse en el lugar del oponente”. También favorece la integración y la disciplina, al crear espacios de diálogo respetuoso entre internos —incluso entre grupos en conflicto— y al establecer rutinas estructuradas, fundamentales para la readaptación postpenitenciaria.

   Existen experiencias exitosas en este sentido. En la Unidad Penitenciaria N.º 3 de Mendoza, se implementó un programa de ajedrez con el apoyo de la Universidad Nacional de Cuyo, cuyos resultados mostraron mejoras en la conducta y una reducción de incidentes violentos. La organización “Ajedrez para la Libertad” (Córdoba) desarrolla actividades en cárceles federales, combinando torneos con talleres de reflexión ética.

   No ignoramos los argumentos que consideran estas iniciativas como una “solución romántica” en contextos donde aún no se garantiza el acceso real a derechos básicos. Sin embargo, sin desconocer las deficiencias estructurales del sistema penitenciario, esta propuesta puede contribuir —con bajo impacto presupuestario— a mejorar las condiciones de vida de las personas privadas de su libertad. En este sentido, recomendamos como material de referencia el libro Ajedrez tras las rejas, de Diego Rasskin (análisis de casos en América Latina), o el estudio Chess as a Rehabilitation Tool in Prisons (Journal of Correctional Education, 2020).

El talento precoz de Faustino Oro y el mundo digital.

 El ajedrez ha tomado un renovado impulso a nivel mundial gracias a la proliferación de plataformas digitales, que permiten a personas de todo el mundo jugar partidas en línea (en modalidades rápidas o clásicas), tomar lecciones, analizar partidas y seguir competencias en tiempo real. 

   En el caso de Hispanoamérica, el fenómeno se ve reforzado por el asombroso desempeño del niño argentino Faustino Oro, quien se ha convertido en el maestro internacional más joven de la historia. 

  Estas circunstancias pueden potenciar aún más las acciones para fomentar la práctica de este “deporte-ciencia”.

EL PRIMER JARDIN DE INFANTES CUMPLE 90

Durante este 2025 se cumple el 90° Aniversario de la creación del Jardín de Infantes 901 de Trenque Lauquen, el primer establecimiento de su tipo en la provincia de Buenos Aires.

   Abrió sus puertas el 10 de mayo de 1935 aunque oficialmente se inauguró el 9 de julio de ese año.

   Conforme se informa desde el portal oficial de educación bonaerense mediante el Museo de los Jardines Infantes, el Jardín fue creado en Trenque Lauquen en el año 1935. En aquel momento figuraba como “Anexo” de la Escuela Municipal de Adultos que permitió inferir distintas hipótesis acerca del nivel de importancia que se le dio al proyecto de creación de un Jardín de Infantes.

   De las publicaciones y de la documentación de la época se desprende que la creación se debió a gestiones realizadas por Jaime Glattstein, un maestro que había llegado a Trenque Lauquen y que motivó al Intendente Municipal Agustín Mendive para brindar un servicio educativo en los dos nuevos niveles de enseñanza.

   Jaime Glattstein fue el primer Director de la nueva institución y Sara Marino, la primera maestra especializada, egresada de la Escuela Nacional de Profesorado de Jardín de Infantes “Sara C. de Eccleston”. 

   Esta experiencia pasó a ser tan relevante que se capitalizó como referente, en 1939, para la creación de un Jardín de Infantes “anexo” a la Escuela Municipal de Pehuajó, e inspiró al Diputado Provincial Jorge Alberto Simini, residente también en Trenque Lauquen, para la elaboración de un Proyecto de Ley que establecía la obligatoriedad del Jardín de Infantes desde los 3 hasta los 5 años. La Ley fue aprobada por unanimidad en la Legislatura Provincial y se sancionó en 1946, como Ley 5096.

   El edificio del Jardín Nº 901 de Trenque Lauquen fue declarado Monumento Histórico Provincial por Ley 11.036 de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. El documento de la declaración reza: “declárase Monumento Histórico Provincial al inmueble ubicado en la calle Avellaneda entre 25 de Mayo y Tte. Gral. Uriburu de la ciudad de Trenque Lauquen, sede del Jardín de Infantes 901”.

   El 7 de septiembre de 2011 se inauguró el Museo Provincial de los Jardines de Infantes y se reinauguró la Sala de Cine del Jardín Nº 901.

   Un proyecto ha sido presentado en la Legislatura bonaerense por el senador casarense Walter Torchio, mediante el cual se resalta el hecho que en una ciudad del interior provincial diera a luz el primer establecimiento de educación formal inicial postundo que su aniversario 90 es merecedora de reconocimiento y conmemoración.