Un Intendente a los tiros y el nacimiento de la nueva juventud maravillosa.

El coherente recorrido de la militancia contra la 125 a fusión del redicalismo bonaerense con la derecha macrista. El caso Trenque Lauquen.

  EL 2008 quedará marcado en la historia de la sociedad trenquelauquenche como un año con graves confrontaciones políticas y sociales.

  El conflicto entre el gobierno federal y las organizaciones agropecuarias por los impuestos aduaneros repercutió en Trenque Lauquen con la adición de condimentos locales propios.

  Jorge Barracchia había sido Intendente durante varios mandatos integrando el radicalismo, pero luego de su desencanto por el fallido gobierno de la Alianza  dejó el Municipio en manos de Juan Carlos Font para volver “peronizado” y vencerlo en 2007 integrando el Frente para la Victoria.

  Hablando de coherencia, el político que estatizó servicios públicos y transformó el distrito con eficiencia desde la administración pública en tiempos del neoliberalismo menemista, cambiaba de pertenencia partidaria ante un radicalismo que se quedaba con De la Rua, López Murphy, Bullrrich y Carrió.

  Pero el cambio de camiseta generó la ira de radicales, agropecuarios y de radicales agropecuarios, los nietos de los chacareros inmigrantes vascos, franceses y españoles que combatieron a los conservadores de principios del siglo XX para convertirse en los conservadores del nuevo siglo XXI.

  Fue así como el 14 de junio de 2008 una manifestación mas en apoyo del “campo” terminó convirtiéndose en una especie de horda indignada frente a la vivienda familiar de Barracchia.

  Se escuchaban los gritos de “gordo hijo de puta” y “gordo traidor” en repudio del explícito apoyo del alcalde al gobierno de Kirchner.

  El numeroso grupo de exaltados incluía directivos de la Sociedad Rural y del comité radical, profesionales, comerciantes y hasta algún funcionario público.

  La casa de Barracchia estaba a oscuras, junto a su esposa María observaba con preocupación el curso de los acontecimientos desde la planta alta.

  En el frente de la calle Uriburu había una primera línea de jóvenes especialmente excitada.
  Tiraban panfletos y dañaban parte del frente del inmueble.

  Aparecieron dos tanques metálicos con restos de aceite que fueron arrojados por encima de la cerca que separa la calle del jardín.

   Dos o tres jóvenes saltaron la cerca invadiendo el predio. La mayoría de los testigos en la causa penal dijeron que lo hicieron para retirarlos.

     Otros dudan sobre la verdadera intención que llevaban.
   El presidente de la Sociedad Rural pedía calma mediante un megáfono e invitaba a cantar el Himno.

   Sonaron dos tiros desde la planta alta hacia el aire.

   Era Barracchia, con un viejo trabuco naranjero, tratando de disuadir a los atacantes.

  Ante los estampidos, los jóvenes incursores abandonaron rápidamente el jardín, saltando nuevamente la verja esta vez con la fuerza que sólo el temor infunde.

   Aquel desgraciado evento resultó, sin embargo, ser el inicio de una provechosa experiencia para la camada jóvenes radicales que más tarde su pusieron a la cola del macrismo en la fallida experiencia de "Cambiemos".