Aguante el archivo... La intervención en Irak

Lo que sigue fué escrito y publicado en el diario La Opinión de Trenque Lauquen ANTES de la invasión de EEUU a Irak (recordemos, la prensa argentina apoyaba incondicionalmente, los ciudadanos norteamericanos en un 90% -hoy en un 20%-, Aznar gobernaba España y Blair Gran Bretaña, etc)

Aqui va..

Próximo estreno: TORMENTA DEL DESIERTO II
Por Julio Collado

    Como si se tratara de las interminables series de Rocky, Rambo o La Pistola Desnuda, Jorgito Arbusto —traducción literal de George Bush Jr.— repasa la lista de preparativos para poner en escena la segunda parte de la película que filmó Jorge papi en 1991.

    Tiene centenas de miles de efectivos militares apostados alrededor de Iraq, aviones, portaviones, barcos, misiles y bombas. Sólo le falta una razón que resulte creíble para el resto del mundo.

    Porque las verdaderas son inconfesables: que el Partido Republicano representa al complejo industrial-militar estadounidense y que bajo los pies de los iraquíes se encuentra la segunda reserva petrolífera del mundo.

    No se ha detenido a explicar por qué, si la primera edición de 1991 se presentó como una guerra ganada exitosamente y posibilitó la reelección de Jorge padre, poco más de una década después resulta necesario “ganar” otra.

    Para colmo, en aquella edición los argentinos fuimos cómplices. Formamos parte de la alianza militar, codo a codo con las mismas fuerzas que ocupan una parte de nuestro territorio nacional en Malvinas.

    Al fin y al cabo, hemos sido coherentes: también les vendimos armas a Ecuador y Croacia, violando embargos internacionales y compromisos diplomáticos. En el caso de Ecuador, además, mientras mantenía un conflicto con Perú. Nos olvidamos de las manifestaciones populares en nuestro apoyo en Lima durante 1982 y de la asistencia militar directa peruana, especialmente para cubrirnos las espaldas en Córdoba y Cuyo.

    Luego descubrimos que habíamos importado —total, el dólar estaba barato— un conflicto que no era nuestro y que terminó estallándonos en la cara.

    En fin, dicen que la etapa guerrera o militar es la que marca la declinación de los imperios. Lo que no se sabe es cuánta más guerra inventada y cuánta más muerte quedan por delante.