Peronismo Hoy. RECONSTRUIR LA PROPUESTA.

El peronismo atraviesa un momento que exige bastante más que ordenar candidaturas o resolver disputas internas. Frente a transformaciones económicas, sociales y políticas de enorme profundidad, necesita reconstruir una propuesta capaz de interpretar este tiempo y representar nuevamente a una mayoría.

Un mundo que está cambiando

El escenario mundial también obliga a levantar la mirada. Estamos ante cambios geopolíticos que desafían el orden construido después de la Segunda Guerra Mundial, mientras guerras interminables sirven incluso para experimentar nuevas formas de destrucción.

Al mismo tiempo, una revolución tecnológica en curso promete transformar la economía, el trabajo y las relaciones de poder con una velocidad acaso mayor que la revolución industrial. Inteligencia artificial, concentración económica y control de datos abren posibilidades extraordinarias, pero también riesgos de nuevas formas de dependencia, ensanchamiento de las desigualdades y control social.

A ello se agrega un cambio climático que dejó de ser pronóstico para ser un riguroso presente, con temperaturas extremas, incendios e inundaciones que son ya parte de la realidad cotidiana.

En ese escenario complejo, el gobierno nacional ha elegido un alineamiento subordinado e irrestricto con Estados Unidos e Israel, abandonando equilibrios y tradiciones de nuestra política exterior. Paradójicamente, mientras las grandes potencias protegen sus industrias, mercados y recursos estratégicos, nosotros promovemos una apertura comercial indiscriminada que amenaza nuestra producción y el empleo.

Una alternativa nacional

En el orden nacional tampoco parece razonable comenzar por discutir quién será candidato en 2027. Antes hay que construir una alternativa política y programática, porque lo que está en juego es mucho más profundo que una elección.

El actual esquema de poder se asienta crecientemente sobre el extractivismo -minería, hidrocarburos y explotación intensiva de recursos naturales- y una renta financiera parasitaria. Puede producir riqueza y exhibir buenos números macroeconómicos, pero no necesita incorporar al conjunto de la sociedad para funcionar.

Esa renta queda concentrada o, con suerte, “derrama” sobre una fracción minoritaria. Para el resto quedan precarización, endeudamiento y pérdida de poder adquisitivo. Para ese modelo, sobra gente.

Un orden social semejante difícilmente pueda sostenerse sólo por consenso. Por eso preocupan el aumento de la violencia estatal, la intolerancia frente a la protesta y la gravitación de un Poder Judicial que termina teniendo la última palabra en buena parte de los conflictos políticos e institucionales.

En términos futbolísticos, cobra penales en un área y garantiza impunidad en la de enfrente. Aplica criterios extraordinariamente severos en algunos casos y llamativamente tolerantes frente a determinados sectores del poder económico y político.

Pero señalar lo que está mal no alcanza. Tampoco alcanza con “frenar a Milei”. El peronismo necesita ofrecer previsibilidad y un programa para el futuro que contemple trabajo, producción, salarios, educación y salud públicas, universidades, ciencia, desarrollo tecnológico, y un Estado capaz de equilibrar desigualdades.

Y con su núcleo histórico tampoco alcanza. Hace falta convocar a independientes, progresistas, desarrollistas, pequeños y medianos empresarios, trabajadores, productores y profesionales que compartan algunos objetivos básicos. La unidad es necesaria, pero construida sobre ideas y reglas democráticas. Las PASO pueden ser una buena herramienta para resolver diferencias y renovar liderazgos.

Buenos Aires. Gestionar y construir

En la Provincia, el gobierno de Axel Kicillof representa hoy la principal experiencia de gestión del peronismo y una referencia inevitable para cualquier construcción nacional futura.

Frente al retiro del Estado nacional, Buenos Aires debe sostener hasta donde sea posible la obra pública, la educación, la salud, la asistencia social, la producción y el acompañamiento a los municipios.

Pero no alcanza con administrar. El peronismo bonaerense necesita superar disputas incomprensibles para quienes están fuera de la vida partidaria. Mientras dirigentes discuten cargos, conducciones o espacios de poder, millones de bonaerenses están preocupados por llegar a fin de mes, conservar el trabajo o atender necesidades elementales de sus familias.

Tampoco se entienden los ataques internos contra quien aparece hoy como el mejor exponente disponible, ni los intentos de apropiarse del conjunto excluyendo otras miradas. La gestión, además, debe sostener estándares elevados de transparencia: no puede reclamarse confianza social mientras la política aparece asociada a disputas por cargos o “cajas”.

Trenque Lauquen. Volver a mirarnos.

Todo esto adquiere una dimensión concreta en Trenque Lauquen.

Nuestra comunidad conserva fortalezas importantes, pero no está aislada de la crisis. Aparecen síntomas que desde la política deberíamos observar con mucha atención.

Crece la demanda alimentaria y la presión sobre instituciones asistenciales. Al mismo tiempo, familias que hasta hace poco podían sostenerse con sus ingresos necesitan endeudarse para afrontar gastos corrientes.

La creciente mora en créditos de billeteras virtuales, financieras y otros mecanismos ajenos al sistema bancario tradicional, muchas veces con tasas usurarias, constituye una señal de alarma. Cuando una familia recurre al crédito para comprar alimentos después de mitad de mes, estamos frente a un deterioro profundo de su economía cotidiana.

Ahora conocemos también las dificultades que atraviesan trabajadores municipales locales, con pérdida de poder adquisitivo y endeudamiento creciente. Y la caída de actividad y consumo alcanza a comerciantes, pequeños empresarios, autónomos y sectores productivos.

En estos temas debería estar buena parte de nuestra preocupación.

El peronismo de Trenque Lauquen necesita abrirse, recuperar participación y construir una conducción amplia, inicialmente incluso colegiada, donde confluyan sus distintos sectores y expresiones afines. Pero reorganizarnos sólo tendrá sentido si sirve para escuchar, detectar problemas y aportar soluciones.

Frente a un gobierno municipal con dificultades para acompañar adecuadamente a quienes atraviesan esta situación, no alcanza con señalar errores. Hay que prepararse para ofrecer respuestas.

En lo personal, más allá de tendencias y circunstancias, sigo creyendo que los discursos de la anti política nunca son inocentes. Casi siempre resultan funcionales a quienes prefieren que nada cambie de verdad.

La política, entendida como vocación y servicio para resolver problemas comunes, no sólo es necesaria sino también una actividad digna y, algunas veces, arriesgada.

Entre quedarse oculto en el centeno y dar la cara para discutir lo que está mal o puede ser mejorado, siempre voy a preferir exponerme. Puede tener costos. Pero fueron incomparablemente mayores los que pagaron muchos de quienes nos precedieron para que nosotros podamos seguir haciéndolo.

Nota: Publicado el 15-8-2026 en el portal Mi Trenque: mitrenque.com.ar/opinan/necesita-reconstruir-su-propuesta/